Las divertidas anécdotas de Bilardo en su última pretemporada

Como un búho sobre la rama, Carlos Salvador Bilardo observa desde el inicio de la zona de carpas. Con su pantalón corto y su remera blanca, que contrasta con la generosa capa de protector solar en su rostro, brazos y piernas, los jugadores lo apodan en secreto “el guasón”. Aunque los futbolistas están dispersos en el Balneario 12 de Mar del Plata, disfrutan de una tarde libre de pretemporada, siempre bajo la atenta mirada de Bilardo, quien a sus 65 años, ha despertado el espíritu del entrenador que construyó con tanto esfuerzo su legado en el fútbol. En ese momento, su club, Estudiantes de La Plata, enfrentaba el peligro del descenso, una situación que requería su atención y liderazgo.

La pretemporada de enero de 2004 marcó el final de una era, siendo la última que Bilardo dirigió a un plantel. Con su estilo único, se enfocó en mantener al Pincha en Primera y preparar a un grupo de jóvenes que más tarde, en 2006, se coronarían campeones bajo la dirección de Diego Simeone. Entre estos, sobresalían nombres como Marcelo Carrusca, Marcos Gelabert, José Sosa y Mariano Pavone, quienes pasaron por sus manos en ese periodo.

En La Feliz, Bilardo desbordó de ocurrencias y locuras, como lo recuerda Marcos Angeleri, quien fue objeto de un intenso interrogatorio por un detalle que nunca pasaría desapercibido para el Doctor. En la playa, se atrevió a usar unas ojotas que no cumplían con el estricto código de vestimenta que Bilardo había impuesto. El diálogo entre ambos fue memorable:

-Geleri, Geleri, ¿en qué selección querés jugar, decime, en qué selección?

-¿Cómo, Carlos?

-Lo que escuchaste, ¿en qué selección querés jugar?

-En Argentina, Carlos.

-¿Y por qué tenés la bandera de Brasil? No puede ser. ¿De Argentina o de Brasil?

-Pero, Carlos, son así las ojotas, es la marca.

-Pero tenés que elegir, tenés que elegir, tapala, tapala.

El diálogo finalizó con Angeleri pidiendo cinta para cubrir las banderas y eludiendo así la presión de Bilardo, que fue constante a lo largo de la preparación, que se caracterizó por su sencillez y sin lujos.

El exentrenador de Boca, San Lorenzo y la selección argentina optó por un alojamiento más modesto. En lugar de un lujoso hotel cinco estrellas, eligió el hotel Varna en Punta Mogotes, un lugar acogedor con solo dos estrellas, dos pisos y 21 habitaciones. “Estamos bien, un poco apretados, pero bien”, declaró Bilardo a los medios, confirmando las sospechas de que las habitaciones no contaban con televisión, excepto un televisor de 29 pulgadas en el lobby, donde los jugadores podían compartir momentos de ocio.

Durante la pretemporada, el micro fue el que más descansó. A menudo, el equipo tenía que regresar corriendo desde el lugar de entrenamiento hasta el hotel, sorprendiendo a los veraneantes de Punta Mogotes, quienes se encontraban con los jugadores cargando sus sombrillas y heladeritas, aunque ellos tenían un plan muy diferente en mente.

Bilardo apenas usó su teléfono durante el día, solo para comunicarse con los dirigentes sobre el mercado de pases. Sin embargo, había un nombre que lo obsesionaba en ese enero: Ernesto Farías. El Tecla era codiciado por varios clubes en Argentina y Europa, y el DT luchó para mantenerlo en el equipo. Logró retenerlo por seis meses, hasta que finalmente se marchó al Palermo de Italia.

En las noches, el teléfono se convirtió en su aliado. Conducía su programa de radio nocturno y no lo suspendió a pesar de su compromiso con Estudiantes. Así, si algún curioso entraba al hotel por la noche, en lugar de encontrar un empleado en el mostrador, se topaba con el exmediocampista al aire, como si estuviera en su estudio. Durante el día, se dedicaba por completo al plantel, y si algún periodista deseaba una entrevista, debía esperar hasta la madrugada. Este cronista puede dar fe: tuvo que esperar hasta que finalizara su programa, luego tuvo un rato de charla con su esposa Gloria por teléfono, y a las 2 AM comenzó la entrevista, sin reloj ni límites.

Así fue como hace 21 años, Bilardo vivió su “last dance” de pretemporada en Estudiantes, su segundo hogar, y lo hizo a su manera, dejando una huella imborrable.

El emblemático DT dejó su huella en la última pretemporada con Estudiantes. El emblemático DT dejó su huella en la última pretemporada con Estudiantes.

El emblemático DT dejó su huella en la última pretemporada con Estudiantes.

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